Esta flecha nace de un fragmento de cuerno de ciervo tallado a mano, símbolo de fuerza, protección y conexión con lo salvaje. La talla del cuerno de ciervo es replicada mediante técnicas artesanales en plata de ley maciza, conservando fielmente la textura orgánica del cuerno, dejando sobre la plata una huella rústica, como si la naturaleza misma la hubiese esculpido.
Los bordes afilados y pulidos contrastan con la rugosidad del cuerno de ciervo, creando una dualidad entre lo salvaje y lo sagrado. En su centro descansa un peridoto facetado, nacido en las montañas de Pakistán. La gema fue obtenida en bruto directamente de la mina y posteriormente tallada por un maestro facetador, revelando la luz verde que guarda en su interior.










